Una pensión universal y más generosa es posible, pero requerirá amplias reformas

La promesa de elevar a 6,000 pesos el pago de pensión bimestral a los adultos mayores a partir de 2024 requiere de cambios en el sistema de pensiones y mejorar la ejecución del gasto federal.

Una pensión universal y más generosa es posible, pero requerirá amplias reformas

Las campañas políticas han comenzado y en ellas entran toda clase de promesas que, en teoría, beneficiarán a la sociedad, sin embargo una parte que llega a ignorarse frecuentemente es el costo que hay que cubrir para hacer realidad lo que los políticos prometen. El pasado 21 de marzo, el presidente Andrés Manuel López Obrador, anunció que las pensiones bimestrales que reciben los adultos mayores subirán de 2,700 pesos bimestrales a 6,000 pesos en los siguientes tres años, y que la edad de los beneficiarios bajará de 68 a 65 años. Para Alejandra Macías, investigadora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP); y Jorge Sánchez Tello, director de investigación aplicada de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef), esta promesa representa una buena noticia, sobre todo para los adultos mayores que carecen de una pensión en el IMSS o el ISSSTE.

¿Cómo costear el gasto?

“En general creemos que es una buena política, pero sí va a representar un costo extra para las finanzas públicas. La pensión para adultos mayores aumentaría de 0.6% ó 0.7% del PIB a 1.8%; es decir 1.2 puntos porcentuales más, lo cual o es poquito”, señaló Macías. “Suponiendo que tengamos un bajo crecimiento durante los últimos 30 años, el 1% del PIB, más o menos en un cálculo muy rápido, el costo del programa puede llegar a ser del 3% del Producto Interno Bruto hacia el 2050”, complementó Sánchez Tello. “Hay que entender lo que este ingreso puede representar para los adultos mayores porque puede ser importante porque se está llegando, apenas, a niveles cercanos de lo que es el costo de una canasta alimentaria y no alimentaria en la zona urbana , según los datos del Coneval”, agregó el especialista. La canasta no alimentaria incluye gastos como: transporte público, limpieza y cuidados de la casa, cuidados personales; educación, cultura y recreación. Además de vivienda y servicios de conservación, comunicaciones y servicios para vehículos, vestido, calzado y accesorios; utensilios domésticos, cuidados de la salud, enseres domésticos y mantenimiento del a vivienda, entre otros gastos, detalla el Coneval. Una buena noticia es que, de acuerdo con los especialistas consultados, no es necesario aumentar impuestos ni una reforma fiscal. Basta con tener un gasto más y mejor organizado.

El sistema de pensiones en México, explicó Jorge Sánchez Tello, tiene tres componentes: la pensión que se entrega a los adultos mayores, las que se entregan al empleo formal (Afores) y, por último, el ahorro voluntario, también ligado al tema de las Afores. “Una de las formas para que no sea tan pesado para las finanzas públicas y se pueda mantener este beneficio para los adultos mayores en los próximos años, es, tal vez, que tenga que bajar el gasto de pensiones de los otros componentes que hoy son muy costosos: como la ley 73 del IMSS, la Ley 2007 del ISSSTE, las pensiones VIP que tienen en Pemex, en CFE”, detalló. “ Se tendría que hablar de un nuevo sistema fiscal . Yo pensaría, más que hablar de aumentar impuestos o la base gravable, yo hablaría de mejorar el gasto y revisar el gasto en pensiones; y hacer una reforma integral en pensiones”, expuso por su parte Alejandra Macías del CIEP. Sánchez Tello dijo que el anuncio del presidente Lopez Obrador es "eminentemente electoral", por lo que destacó la importancia de conocer los detalles sobre la financiación de la medida en los siguientes 30 o 40 años. En la búsqueda de hacer más eficiente la pensión universal, el gobierno debe trabajar en mejorar los censos y el registro de la población que llega a la edad para recibir esta ayuda, la cual en ocasiones no llega por temas como: desconocimiento de la población o la falta de un identificador único y de actualización de datos. “Tenemos una CURP que medio sirve, pero no es única. No la actualizan por defunciones, hay quien tiene dos o tres CURP”, explicó Macías, quien señaló la falta de transparencia en la entrega del pago: “La Auditoría sacó un estudio donde el 10% de los apoyos no se sabe si se entregaron de manera correcta a los adultos mayores o a algunos que ya habían fallecido”. En ese sentido, una alternativa es que la pensión para adultos mayores no se entregue a quien recibe una pensión alta y así tener recursos adicionales para quien no cotizó en el esquema de pensiones. Sin embargo, ya no habría universalidad en este apoyo gubernamental. Además, sería necesario contar con otro tipo de padrón para identificar no solo a la gente que llega a los 65 años, sino también a quien recibe una pensión que rebase un monto determinado. En una columna de opinión en el diario El Universal publicada este lunes, el exsecretario de Hacienda Carlos Urzúa, dijo que la promesa del presidente de la República costaría 370,000 millones de pesos para el 2024, para lo cual es necesaria una reforma tributaria que deba ir de la mano de más cambios a los sistemas de pensiones. Urzúa advierte que si no se hacen reformas, la mitad de los ingresos tributarios serán destinados al pago de pensiones.

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